lunes, julio 28, 2008
Regreso a Casa
La primera. Una de las razones por las que la escritura se volvió cada vez más infrecuente, fue por la situación de que el trabajo absorbía buena parte de mis días... pues bien, no me ha quedado más remedio que dedicar unos minutos del trabjo -antes perdidos- al noble acto de plasmar con letras mis innobles pensamientos.
domingo, marzo 23, 2008
¡Santas Semanas!
Por la naturaleza de mi trabajo (y de mi contrato) este es mi segundo año en el que no dispongo de un periodo vacacional formal, es decir, no me "dan" unos días consecutivos en donde pueda descansar o hacer planes para poder visitar otros rumbos.
Estos últimos cuatro días (lo que se da en llamar semana santa) no hubo labores, y aunque me traje trabajo para la casa, definitivamente pude descansar y hacer cosas que durante la semana no puedo hacerlo.
Contrario a mi costumbre, esperaba ya que fueran vacaciones. De niño yo era de aquellos que, si bien disfrutaba muy agusto su descanso, llevaba la cuenta exacta para los días que faltaban para regresar a clases.
Cuando yo era niño, todavía recuerdo que los viernes santos en la casa de mi abuela (entiéndase mi casa) era un día prácticamente de luto. A las tres de la tarde teníamos que apagar televisiones y radio y prácticamente se podía escuchar el silencio.
Eso de comer carne en los viernes, ni hablar. Jamás de los jamases podíamos siquiera oler la carne, porque era prohibidísimo.
Ahora que en el trabajo nos pasaron la circular de que no trabajaríamos ni jueves ni viernes yo me encabrité con la del administrativo. "¡Ah no!, ¿y si yo quiero venir a trabajar?" La pobre señorita no sabía que cara poner. "A ver... ¿y si no soy católico?, es más ¿si soy musulmán puedo faltar todo el ramadán y me lo pagarán?"
Casi estoy seguro que eso de no comer carne los viernes de cuaresma es una onda netamente mexicana. La iglesia "recomienda" el ayuno (cánones 1249-1251) el miércoles de ceniza y el viernes santo,para personas entre los 18 y los 59 años de edad, como una "disciplina espiritual por la que 'voluntariamente' se renuncia a ciertos alimentos por un tiempo definifo con el fin de liberarse de los apegos carnales y poner todo el corazón en Dios", pero no dice nada del hecho de que todos los viernes (o lunes, sábados o cualquier día) no se deba comer carne.
Claro que tampoco tengo problemas con ese hecho. Si es viernes y hay carne me la como sin problema ni remordimiento. Si en lugar de eso hay mariscos o cualquier otro platillo, pues bienvenido sea.
El año pasado fui testigo de una escena, en la que comprendí muchas cosas acerca de los viernes de cuaresma.Era viernes, precisamente y en la oficina el trabajo estaba al tope. Ni hablar de salir a comer algo. Las tripas empezaron a crujir y a alguien se le ocurrió la bendita idea de dar de comer al hambriento. Se empezó a organizar la vaquita y se hizo el pedido a la tienda más cercana (como a un kilómetro de la oficina), que sandwiches, que tortas, que quesadillas, papitas, refrescos y demás.
Cuando ya estábamos todos entrándole a la adobada y al jamón, a alguna vocecilla se le ocurrió decir algo así como "Primero comer que ser cristiano" y determinar que, dadas las circunstancias, seguramente estábamos perdonados por comer carne en viernes de cuaresma. Una de las compañeras (de esas personas que aparentemente viven su fe a ultranza) palideció, pues no recordaba que ese día tenía ese ofrecimiento para con su Dios y lo estaba incumpliendo mientras le entraba con singular alegría una tortota de jamón marca chavo.
Otro de los compañeros, el de más edad y por lo tanto el líder moral de todos nosotros, se percató de la reacción de la Señora, y adivinando su reacción le dijo algo más o menos así: "No vayas a tirar la comida Denis... ¿no crees que eso sería peor pecado que el hecho de comer carne?" Pues esta mujer (de la que obviamente modifiqué su nombre) me tocó ver como se descomponía su rostro y presa de una angustia tal (ojo de Remy y toda la cosa) discretamente fue a tirar la comida a medio morder.
Como en todo lo que tiene que ver con religión, política, futbol y sexo, cada quien tendrá su postura. Y eso debe ser respetable. Seguramente mi abuela consideraba a Jesús el Cristo tan de su familia que lo honraba guardando silencio en la fecha y la hora en que tradicionalmente se dice que murió (ahora que lo recuerdo, mi abuela falleció en viernes santo). Seguramente, la compañera Denis, consideraba que en su escala de pecados, era peor comer carne que tirar la comida.
Lo que si puedo decirles es que como los viernes era mi día de tacos (por los comprmisos de cabecita-de-algodón), me parte el queso la cuaresma porque los tacos se suman a la tradición y no abren los viernes. Update. Solo el primer viernes no abrieron. Después se dieron cuenta de que podía más el negocio que la tradición y ofrecieron (además de su regular menú) tacos de pescado y de lechuga.
Concluyendo, nos enfrentamos a esa moralina de los que se dicen católicos y van a misa cada domingo y no comen carne los viernes. Pero cuando precisamente su religión les indica que éstas fechas son de reflexión, lo que hacen es salir a las playas y divertirse... ¿No estaríamos volviendo al ejemplo de Denis?
Cada quien haga de su vida un papalote.
lunes, marzo 10, 2008
Frases.citas
"Nadie dice que la democracia sea perfecta o sabia. De hecho, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno excepto todas esas otras formas que han sido probadas de vez en cuando."
Etiquetas: frases.citas
domingo, marzo 02, 2008
Filosofía Pastillera
Lo unico malo de Dios es que no nos dio dos vidas. Una para ensayar y la otra para vivirla.
Los viernes mi madre cabecita-de-algodon cursa un diplomado pomposamente llamado la educación del hombre en el siglo XXI, mismo que le ocupa toda la tarde. Los viernes no nos vemos, no comemos juntos y es el día en que hago mi visita semanal a los tacos de la esquina.
Siempre que pido la cuenta me traen un mondadientes y unas pastillas para disimular el cebollazo. Hasta hace poco me di cuenta que al reverso de la envoltura venía una frase. A veces decía simplemente "vuelva pronto", "fue un placer atenderte" o "no te hagas güey, deja propina".
De unas semanas para acá compraron unas que vienen con frases y refranes.
Hace ocho días la pastilla me dijo "cría cuervos y tendrás más" (o algo así), y la dejé en la charola de las propinas. Este viernes me dijo "Lo unico malo de Dios es que no nos dio dos vidas. Una para ensayar y la otra para vivirla"... y me la traje.
¿Cuantas veces no he escuchado a la gente decir "Si volviera a vivir haría tal o cual cosa"?
En este último año de mi vida he vivido tanto o más que los anteriores 28. Y curiosamente he pensado que si tal vez hubiera tenido la experiencia suficiente, o muchas de las cosas las hubiera vivido antes, habría podido reaccionar de una manera muy distinta. A veces me pongo a pensar que mi vida para ensayar es esta que estoy viviendo y no tendré tiempo de vivir la vida.
Por supuesto, solo bromeaba.
En enero de 2007 comenzó la migración a la nueva versión de Blogger, situación que me detuvo por cerca de un mes sin poder postear. En febrero traté de postear nuevamente sin éxito por lo que decidí seguir escribiendo a la antigua, es decir, sin publicarlo.
Para bien o para mal no deje de escribir.
En enero mi abuela estaba en su proceso de recuperación luego de que a principios de diciembre estuviera internada, y mi familia de Estados Unidos estaba en Agüitas para pasar año nuevo. En diciembre de 2006 yo había ido a la entrevista de un nuevo empleo y al parecer me había ido muy bien. El 15 de enero comenzaba en mi nuevo trabajo enfrascado en la lucha política del año 2007 en mi estado.
Sin querer, volví a repetir el esquema del 2006 en donde mi trabajo absorbió mi tiempo de forma casi total. En primera, el trabajo se vuelve de 24 horas, 7 días a la semana, y en segunda, conoces tantas cosas de la vida política y de los actores políticos que ni siquiera podría pensar en escribir.
Para febrero del año pasado, ya con mi nuevo puesto, mi abuela todavía me pudo felicitar en mi cumpleaños. Y aunque no se veía del todo bien, su presencia bastaba para que fuera suficiente regalo.
El 12 de febrero yo volvía a la cátedra después de casi dos años alejado del pizarrón, en una tarde sin pena ni gloria, en la que mis efímeros alumnos se empeñaban en demostrarme que carecía de ritmo. Me crecí al castigo y la semana la terminé muy bien. Mientras tanto esa semana precisamente Aguascalientes, otrora tranquila ciudad, se estremecía en una balacera que es algo así como el Rock and Roll: llegó para quedarse.
Como todo sucedió a unos cuantos metros de donde trabajo, me toco ver una persecución policiaca y como bajaban a unos tipos de una camioneta para tenderlos en el piso, mientras yo me dirigía a mi oficina... cosas veredes...
Marzo fue un mes que significó un parteaguas. Al mero-mero en la chamba se le ocurrió hablar de más y meterse con el sueldo de los empleados lo que le valió perder la chamba. Pasaron dos semanas de indefinición, donde se veía que lo más viable sería que mi jefe ocupara la posición jerárquica de mero-mero, lo que dejaba vacante su posición de jefe. No voy a mentir diciendo que no soñaba yo con ocupar ese puesto, hasta que un día me habló a su oficina y me soltó la verdad. Había hablado con los altos mandos quienes le dieron la oportunidad de armar equipo y pensó en mi.
Contra todos los pronósticos me convertí en jefe de mis compañeros, situación bastante extraña y que no a todos les pareció. Se hicieron dos bandos, unos que apoyaban mi nombramiento y otros que de plano no me podían ni ver.
Para abril, Un día después de mi ascenso, mi abuela falleció. Luchó hasta donde las fuerzas le alcanzaron, pero no hubo nada más que hacer. Recuerdo que en el 85 ya la habían, si no desahuciado, si advertido que sus órganos tarde o temprano le fallarían. Ni tarde, ni temprano.
En febrero el corazón me dio un vuelco. Alguien que yo creía en el pasado se hizo presente. Empezamos a tratarnos, según yo más que amigos, pero en contra teníamos el hecho de que con mi ascenso me convertí en su jefe... técnicamente, en el jefe de su jefe, lo que de alguna manera provocó algunos malos entendidos e invariablemente, el alejamiento a mediados de agosto.De cualquier manera eso me permitió revalorar el aspecto del corazón y querer volver a comenzar una relación luego de años (literalmente) de solo pensar en una persona.
Por cierto, lo que creo dio la puntilla en el caso chiquilla bonita fue cuando su papá (es decir mi potencial suegro) acudió al Instituto para el cual trabajo con el fin de obtener un empleo. No voy a decir que estaba en mis manos el otorgárselo, pero si la recomendación que hubiera podido darle probablemente le hubiera ayudado.
A pesar de que fue muy poco el tiempo que conviví con la familia de la chiquilla bonita, su papá me reconoció y trató de ser amable conmigo. Sin embargo ni ella ni yo hubieramos podido con la idea de saber que su papá tenía un trabajo gracias a mi, trabajo que por supuesto necesitaba. Pero precisamente esa necesidad es la que me generaba un disgusto con el Mascarita. No es que me las quiera dar de que todas-las-puedo, porque ni me llamo Juan, ni me apellido Camaney... pero lo que hubiera dado por una oportunidad de ayudar a la mujer que amo.
En fin, el caso ChB quedó cerrado. La nueva relación pasó por buenos y malos momentos y ahora estamos en una etapa de alejamiento debido al trabajo, los horarios que no son compatibles y toda una gama de pretextos que queremos poner para no estar juntos. Aún no es caso cerrado pero en general, es un buen comienzo de otra etapa.
La última de las aventuras para relatar ocurrió en el mes de diciembre, cuando mi jefe, el que me había propuesto para su lugar, que confió en mi ciegamente y del cual formaba parte de su equipo, concursó por la definitividad de su puesto, perdiendo en la última instancia. Regresó a su antiguo puesto (ahora mío), lo que me hizo perder mi chamba naturalmente. Sin embargo el nuevo mero-mero a los quince días me llamó para reintegrarme a su nuevo equipo de trabajo. Con mi jefe establecí un vínculo especial de maestro-alumno por lo que inmediatamente corrí a consultarlo, puesto que regresar a chambear implicaba que el tendría que salir. Contra lo que pudiera pensarse, el me recomendó regresar a trabajar, pues lo vio como la manera de que su idea y forma de trabajo, un pedacito de él, permaneciera en el Instituto.
Así llegamos al día de hoy en un balance (creo yo) más positivo que negativo. Una abuela y un amor menos, un amor, un trabajo, muchos amigos, mi familia, más amor y salud más... así que todo va bien.
Extrañé mucho el escribir aquí. Esta nueva etapa creo yo, presentará a un personaje con más aventuras, más responsable y más maduro (ojalá). Quiero creer que, según la filosofía pastillera, ya viví la vida de ensayo y a partir de hoy voy a empezar a vivir mi vida.
miércoles, febrero 27, 2008
Nueva Administración




